Blog de Chitio Rendón

No trates de engañar al dentista

Detesto ir al dentista. Me da escalofríos solo con recordar el sonido de la máquina ‘pule dientes’. Siento nauseas solo con traer a mi mente el sabor que tiene esa pasta que los dentistas aplican en las muelas. ¡Sin duda no son experiencias agradables!

Pero sucede algo muy gracioso cuando nos toca ir al dentista… Pocos minutos antes de asistir a la cita odontológica nos lavamos los dientes hasta 15 veces  para tratar de llevarlos limpios y decentes delante del doctor de la sonrisa y así no pasar tanta vergüenza. ¿Lo haz hecho? Debo confesar que yo si jeje.

Seamos sinceros, la verdad es un tanto patético pensar que lavarse los dientes como loco con 7 distintos dentífricos tapará las caries o la suciedad que el dentista seguramente notará con todos sus instrumentos y herramientas. Imagino que los dentistas se han de reír de este acto, porque por más que tratemos de ocultar nuestros defectos dentales ellos de todas maneras los verán. De hecho uno acude a ellos para que noten estos problemas y los solucionen.

Y lo mismo sucede con Dios. ¡Él nos conoce muy bien! Él nos creo y formó, y conoce exactamente que vivimos, queremos y sentimos; sabe que hay en lo más profundo de nuestro ser, aún cuando tratamos de ocultarlo. La Biblia dice que hasta sabe cuantos pelos tenemos en la cabeza. Por eso cuando nos acerquemos a Él seamos totalmente genuinos. No tratemos de ocultar nuestros defectos, Él los conoce y nos ama a pesar de ellos.

Al igual que los dentistas imagino a Dios reirse amorosamente cuando tratamos de presentarnos delante de Él tapando nuestros errores y defectos, porque ya los conoce y lo único que quiere es trabajar con ellos y hacernos mejor personas; el jamas nos juzgará o rechazará, al contrario, nos consolará, restaurará y corregirá. ¡Sin duda eso es amor en su máxima expresión!

¡No tengamos miedo de ser genuinos con Dios, Él nos ama incondicionalmente!

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  • Claudia

    9 abril, 2013 at 10:01 am | Responder

    excellente!!!! asi es..

  • Faby de García-Salas

    9 abril, 2013 at 11:19 am | Responder

    Muy buena analogía, es totalmente cierto. Felicitaciones.

  • Christian Morales

    9 abril, 2013 at 11:26 am | Responder

    BUENISIMO, SALUDOS CHITIO!

  • Dentalbite

    10 septiembre, 2013 at 5:57 am | Responder

    La boca es como un libro abierto. Recuerdo una vez que fui al dentista y hacía ya más de tres meses que había dejado de fumar y lo primero que me preguntó fue:” ¿Fumas mucho?”.
    Me dejó de piedra y tras decirle yo que ya llevaba más de tres meses sin fumar me explicó que por mucho que queramos esconder posibles problemas en nuestra boca ellos siempre los verán.
    Menos mal que es así!!!!

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