Lo sentirás tan dulce como la miel

Escrito por Mónica Tello el 28 de August de 2009

56400348El juego El Rey pide consiste en que una persona, que representa el rey, pide cierto tipo de cosas no tan fáciles de encontrar, y los participantes deben llevarla a esta persona. Gana la persona que lleva la mayoría de las cosas que pidió “el rey”. Aunque no lo parezca, este es un juego de obediencia y sea que hayamos jugado este juego o no, a todos nos ha tocado obedecer alguna vez en la vida, ya sea a nuestros padres, oficiales, jefes, maestros, etc… pero, ¿cuantos hemos sido obedientes a Dios?

Fue obediencia lo que Dios quiso ver en cada uno de los israelitas al sacarlos de Egipto. Creo que además de un acto de fe este fue un acto de obediencia, donde los israelitas decidieron dejar su casa para salir a un lugar que no habían visto. Fue Dios quien los mandó y le pidió obediencia durante todo el tiempo que les tomaría llegar allí. Es fácil decir “yo hubiera obedecido” porque ya sabemos como terminó la historia, pero ¿puedes imaginarte como se sintieron ellos cuando Dios les dio la orden? Imagina a esos padres de familia que no sabían en donde pasarían con sus hijos la siguiente noche, el no saber cuanto tiempo les tardaría llegar allí o no saber donde conseguirían comida. Definitivamente era una orden que no todos cumplirían.

¿Que pasó con aquellos que no cumplieron la orden? En el libro El Código del Campeón, Dante Gebel relata la maravillosa historia de los Cohen, una familia que pertenecía al pueblo de Israel en el Éxodo, la cual después de 14 años de estar en el desierto decidieron no seguir en marcha hacia la tierra prometida y quedarse en el desierto aunque todo el resto del pueblo siguiera avanzando. Al principio todo parecía ir bien, pero al llegar la noche se dieron cuenta que con el resto del pueblo también se fue la columna de fuego que les daba calor en la noche (durante la noche en el desierto la temperatura baja tanto que varios estudiosos dicen que no sería posible hacer un éxodo en el desierto). Al llegar la mañana pensaron que la pesadilla de la noche anterior acabaría cuando degustaran de un buen desayuno, pero al salir se dieron cuenta que no tenían comida y que hacía mas calor del que hacía normalmente porque ya no tenían sobre ellos esa nube que se había ido con el pueblo para indicarles en que momento moverse y en donde acampar.

Tal vez al inicio la obediencia sea como tragar un amargo remedio casero, como estar mucho tiempo en el desierto, pero una vez que pasemos esa etapa veremos que los resultados serán tan dulces como la miel. Dios no necesita ver nuestra obediencia para probar que El es Dios, porque ya lo es; la quiere porque ella nos da bienestar y nos permite recibir todas las cosas buenas que El quiere darnos.

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Categorías: Reflexiones

4 Comentarios
  1. Sin obediencia, la fe es muerta! Tenes toda la razón. Obedecer es igual de importante que tener fe. Excelente artículo Honey.

  2. ooooooooooooooooooooooooooooooooooooowwwwwwwwww super monica que forma de escribir mas bonita sencilla y facil de entender es cierto el que obedece nunca se va a equibocar fijo

  3. elidi ramirez link

    ooookkkk es sierto siempre tienen qque obebecer eeejejej

  4. ME ENCANTA LA MIEL POR ESO LE PUSE A MI PAG:
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