Blog de Chitio Rendón

¡No lleves tanto equipaje!

equipaje-de-mano21La vida está llena de aventuras. Esta se compone de pequeños momentos en los que grandes cosas pueden suceder. Cuando soñamos, imaginamos aquel momento en el que llegaremos a alcanzar una meta, un objetivo y un deseo, podríamos pensar que el camino a ese momento será eterno, pero la verdad es esta: pasa en pocos segundos, en un abrir y cerrar de ojos.

Viajar es uno de los sueños que muchas personas tenemos. Cuando vemos imágenes de esas playas, pirámides, montañas, lagos, edificios, y muchas otras cosas, cerramos los ojos e imaginamos que estamos allí… ¡es algo extraordinario! En lo personal me encanta viajar, he disfrutado cada uno, incluso los viajes que han sido los repentino.Pero he aprendido algo: cuando viajes, hazlo ligero. Nunca lleves mucho equipaje, porque cargar tantas cosas le robará protagonismo al mismo propósito del viaje: disfrutar.

En una ocasión visité una de las ciudades más bellas del mundo, muy moderna y sofisticada. Por la noche saldríamos con unos amigos, no conocía el lugar por lo que tuve que esperar a que mis amigos me encontraran para guiarme. Mientras esperaba recordé aquel lugar en donde puedes comprar libros en internet, no lo dudé ni por un segundo y comencé a leer un buen libro. Este libro decía que como en un viaje, en la vida no debemos cargar con el equipaje que no necesitamos, y dio la casualidad que le vi mucho sentido. Si en ese momento yo hubiera tenido todo mi equipaje, no hubiera podido moverme a buscar a mis amigos, hubiera estado incomodo y pensando ¿por qué tengo todo esto aquí?

La vida es igual: tampoco es útil cargar con el rencor, el odio, la tristeza y otras maletas que pueden hacer nuestro viaje más difícil. No es facil decidir que llevar y que dejar en un viaje, en la vida también, y hoy es un día perfecto para dejar ir todo aquello que hace de esta increíble aventura algo pesado. ¡Empieza a vivir la vida al máximo!

El misterioso caso de Chocolate

2014-05-19 17.23.13Hace unos 4 meses de la nada apareció en la casa de Kerstin un curioso perro labrador. Con su pelaje negro, energía y amigable interacción se ganó el cariño de toda la familia, y no digamos el mío. Definitivamente no soy muy amante de los perros, aún teniendo uno en mi casa. No tendría uno propio aunque me ofrecieran uno tierno y barato en la sección de animales y mascotas de OLX jeje, pero este perro de alguna manera me cautivó. Fue tanta mi fascinación que hasta le puse nombre. Por su color, “Chocolate” fue el nombre que se me ocurrió.

Sin embargo, a los 4 o 5 días Chocolate desapareció. Así como llegó, se fue. Sin avisar, sin esperarlo. Aunque mi hombría y mi aparente indiferencia con los animales lo niegue, no pude evitar entristecerme un poco. Pero bueno, la vida continuó.

Lo más curioso es que al mes de su partida, ¡Chocolate regresó! Lo gozamos 2 o 3 días, y después volvió a desaparecer. ¿Y saben qué? ¡Volvió a aparecer como a las 5 semanas! Este ciclo sucedió muchas veces, y de hecho se sigue repitiendo hasta la fecha. Nos dimos cuenta que Chocolate regresaba sólo a comer. De hecho, nunca lo hemos visto delgado, por lo que tenemos la teoría que tiene “varios dueños” y que va de casa en casa pidiendo comida e ilusionando a las personas por unos cuantos días.

Al pensar en Chocolate recordé que muchas veces nosotros hacemos los mismo con Dios. Regresamos a Él sólo cuando tenemos necesidad, pero Él nos ama con todas sus fuerzas y anhela que estamos cerca siempre. La Biblia nos dice que Dios nos anhela “celosamente”, por lo que nunca olvidemos que en su casa siempre encontraremos alimento, amor, protección y seguridad. ¡No tomemos la actitud de Chocolate y jamás nos alejemos!

¡Que no se cierren las puertas!

200368976-001Recuerdo mis primeros días de universidad. Mentes optimistas, motivadas y con ganas de aprender, las emociones de conocer nuevos amigos y la alegría de comenzar a dedicarse a la profesión de tu vida. Y tampoco puedo olvidar a un compañero que tuve en los primeros cursos, un tipo muy inteligente, demasiado diría yo, muy bueno para los números y lógica. Al inicio de la carrera todos empezamos a notar su talento, y hasta cierta manera admirarlo también. Pero había un problema… ¡el creía que lo sabía todo!

No dejaba ninguna oportunidad para alardear que los temas “ya se los sabía” o que “era demasiado fácil para su nivel”, actitudes que no fueron de nuestro agrado. Conforme el tiempo pasó, poco a poco todos nos fuimos alejando de él, hasta el punto que se quedó sin amigos. A pesar de ser muy capaz e inteligente su orgullo le cerró las puertas de la amistad. A los años me contaron que este compañero se había cambiado 3 veces de carrera porque nada “lo satisfacía”, y hoy, casi 5 años después, me entero que no logró definir bien su rumbo académico y menos laboral, y prácticamente se quedó solo en la vida.

Es sencillo, la humildad siempre nos abrirá puertas y el orgullo las cerrará. El ser inteligentes, exitosos o capaces no nos da el derecho de ser altivos, al contrario debemos ser humildes para aprender aún de lo que no son superior a nosotros. 2da de Samuel 2:28 dice “A la gente humilde le concedes la victoria,pero a los orgullosos los haces salir derrotados.”  Es preferible que nos cataloguen como “alguien que desea aprender” que “alguien que se cree de todo más no sabe nada” .

No perdamos la oportunidad de ser mejores personas por el orgullo. No pensemos que somos auto suficientes creyendo que no necesitamos de nadie, ya que sin duda alguna siempre habrá algo en lo cual podremos ser formados.

¿En cuantas cosas puedes ser mejor? ¿Qué áreas de tu vida pueden ser formados? Si no se te ocurren al menos 5 déjame decirte… ¡tienes problemas con la humildad! Es momento de eliminar el orgullo y dejar que las puertas se abran, permitiendo que Dios, a través de otras personas, te forme.

El limón arregla todo

No les voy a mentir, no soy un gran fanático de los vegetales pero tampoco los detesto. Por lo regular los como al menos una vez al día, no necesariamente porque las hamburguesas tengan lechuga jeje, si no porque en mi casa preparan mi almuerzo y siempre incluyen este alimento. Hace unos años descubrí cual es la clave para comer prácticamente cualquier tipo de verdura por muy desagradable que sea, y me atrevería de decir que funciona también con muchas frutas y con cientos de alimentos… les estoy hablando del limón. Si, el limón. No estoy seguro si es fruta o verdura, pero estoy convencido que esta maravilla verde arregla el sabor de cualquier tipo de comida.

No es lo mismo zanahoria que zanahoria con limón ¿verdad? Toda verdura sabe bien con limón: ejotes, lechuga, tomate, brócoli, pepino, berenjena, ¡y hasta el güisqui! No es que el limón “elimine” la verdura, si no sencillamente altera su sabor para que la podamos comer.

¡Lo mismo pasa en nuestras vidas día a día! Hay muchas cosas las cuales nos provocan temor, como enfrentar a un jefe exigente, atender a un cliente enojado, realizar un examen de nota final, confrontar un problema familiar o atreverse a realizar algo nuevo y arriesgado. Son sentimientos desagradables. Son situaciones que nos dejan un sabor amargo en la boca… como las verduras. Pero la buena noticia es que para el miedo también existe un limón.

La Biblia dice que el amor de Dios echa fuera todo el temor. Me parece interesante que no dice “elimina todo el temor”, si no lo “echa”, es decir lo aparta o mueva a un lado. Muchas veces la fe y el amor de Dios no eliminarán el miedo de tu vida, pero fungirán como el limón para que sobrenaturalmente puedas “comer esos horribles bocados del día a día”

¿Que quiero expresarte con esta analogía? Es sencillo. Aunque muchas veces tengas miedo, haz las cosas. Con todo y temor, muévete. El amor de Dios te dará valentía, fortaleza, ánimo, limón, para poder hacerlo. Cuando David se enfrentó a Goliat seguramente tenía miedo, pero con todo y temor peleó. Lo mismo hizo Moises cuando se enfrentó al Faraón o Josué cuando botó los muros de Jericó. Se tú el siguiente, haz las cosas aún con miedo. Dios está contigo y cuida tus pasos.

No trates de engañar al dentista

Detesto ir al dentista. Me da escalofríos solo con recordar el sonido de la máquina ‘pule dientes’. Siento nauseas solo con traer a mi mente el sabor que tiene esa pasta que los dentistas aplican en las muelas. ¡Sin duda no son experiencias agradables!

Pero sucede algo muy gracioso cuando nos toca ir al dentista… Pocos minutos antes de asistir a la cita odontológica nos lavamos los dientes hasta 15 veces  para tratar de llevarlos limpios y decentes delante del doctor de la sonrisa y así no pasar tanta vergüenza. ¿Lo haz hecho? Debo confesar que yo si jeje.

Seamos sinceros, la verdad es un tanto patético pensar que lavarse los dientes como loco con 7 distintos dentífricos tapará las caries o la suciedad que el dentista seguramente notará con todos sus instrumentos y herramientas. Imagino que los dentistas se han de reír de este acto, porque por más que tratemos de ocultar nuestros defectos dentales ellos de todas maneras los verán. De hecho uno acude a ellos para que noten estos problemas y los solucionen.

Y lo mismo sucede con Dios. ¡Él nos conoce muy bien! Él nos creo y formó, y conoce exactamente que vivimos, queremos y sentimos; sabe que hay en lo más profundo de nuestro ser, aún cuando tratamos de ocultarlo. La Biblia dice que hasta sabe cuantos pelos tenemos en la cabeza. Por eso cuando nos acerquemos a Él seamos totalmente genuinos. No tratemos de ocultar nuestros defectos, Él los conoce y nos ama a pesar de ellos.

Al igual que los dentistas imagino a Dios reirse amorosamente cuando tratamos de presentarnos delante de Él tapando nuestros errores y defectos, porque ya los conoce y lo único que quiere es trabajar con ellos y hacernos mejor personas; el jamas nos juzgará o rechazará, al contrario, nos consolará, restaurará y corregirá. ¡Sin duda eso es amor en su máxima expresión!

¡No tengamos miedo de ser genuinos con Dios, Él nos ama incondicionalmente!